La ciudad de Varsovia fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial, tras ella fue reconstruida en su totalidad. Ahora sufre una nueva amenaza. Alrededor de cien espectadores mueren calcinados mientras intentan huir y otros más morirán durante el encuentro.
Helsingør se transforma de una forma brutal que nunca antes había visto. La temperatura aumenta hasta derretir el asfalto y los postes de luz; además, convirtió en ceniza y grasa a los peatones. Un gran incendio comienza en la capital polaca. Es un lobo-monstruo de un color purpúreo, su piel está escasamente cubierta de vello, mantiene una figura ágil y delgada. Sus colmillos sobresalen como los de un jabalí, sus orejas son puntiagudas y sus ojos son de un color azul tenue pero brillante. Su tamaño aumenta al doble, no es tan grande como lo fue Cronin, pero si más de lo que yo puedo llegar a ser.
Aunque horrorizada Daleth pasa a modo lupino, yo siempre he preferido el estado intermedio. Escuchamos los gritos del público, sirenas y helicópteros. La visión está reducida por el humo, cosa que desagrada también a mi olfato y me desorienta. Empiezo a creer que no venceremos…
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Notas del Dr. Hacksaw:
«Después de algunas llamadas, favores y sobornos damos con la iglesia de Rosenduft, ella es la ministro principal de una secta llamada “Blutmondgöttin” (“Sangre de la Diosa Lunar” o bien, “Diosa de la luna Sangrienta”). Es una especie de culto postapocalíptico, derivado del protestantismo con algunas interpretaciones clasistas, metafísicas, paganas y pseudofeministas. Ellos suponen que Dios es en realidad mujer, la madre de todas las cosas, que fue desmembrada y arrojada a la luna por una fuerza diabólica, quien controla el mundo y cuya fuerza negativa debe ser erradicada para restaurar el orden natural consiguiendo así la salvación eterna.
»Logramos una cita con la matriarca del culto. Nos sorprenden sus antecedentes, pues se trata de una excientífica especialista en bioquímica. Vía telefónica el Dr. Imagawa nos confirma su identidad, resulta que fue asistente del Dr. Kalvin Merchant, colaborador en el proyecto de la síntesis artificial de ADN.
»El templo está rodeado de un inmenso jardín con una multitud de rosas rojas, fuentes, esculturas de estilo romano y caminos empedrados. Al cruzar el umbral rodeados por varios guardias, cosa que me incomoda, vemos un mural cuyo título se encuentra grabado en su parte superior y dice: “Kalvarienberg” (“Calvario”). Es la pintura de un sujeto crucificado y encadenado a un poste, posee una máscara de hierro y sus brazos están segmentados en dos partes por cortes transversales, sobre su espalda surgen seis cuchillas, sus piernas son de cabra y están atadas por ramas con espinas. Está firmado con el símbolo alquímico de Mercurio. El cuadro me desconcierta y, debo admitir, me provoca una sensación de terror.
Diario de Zaira Bocanegra:
«Al entrar tengo una extraña sensación, déjà vu, como si hubiese soñado con esto durante toda mi vida…
»Las paredes, los muros, el arte espeluznante. Un ensueño de colores y olores familiares… Perfume de rosas. Al fondo un altar y la silueta de una mujer ataviada en un hábito rojo. Da la vuelta, mientras se acerca quedo estupefacta; saluda: «Ich bin Annett Rosenduft». Es como un espejo… los alemanes tienen una palabra para este fenómeno paranormal, el hecho de caminar junto a una aparición fantasmagórica, un augurio de muerte… doppelgänger (“quien camina al lado”)».
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| Kalvarienberg |
