lunes, 31 de octubre de 2011

The Ilithiologist (13): Hombre-lobo hiperbóreo en Tokio 3

The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
 2milX, Gusama

The Ilithiologist (El Ilitiólogo): personajes, nombres, ilustraciones, logotipos, isotipos, imagotipos, historias, diálogos, el relato, así como sus características y toda indicia relacionada son, a menos que se indique lo contrario, propiedad de Gusama Romero. Se permite compartir, copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente la obra sin fines de lucro; debiendo reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor. No se permite la alteración, transformación ni obras derivadas sin consentimiento previo. Las historias, personajes e incidentes son ficticios por lo que cualquier parentesco con la realidad es meramente coincidental o simulado. Los personajes por su carácter imaginario no son ni humanos, ni dioses, ni hombres, ni mujeres, no tienen edad ni cualquier otro atributo; sólo son efigies de ello, por lo que su comportamiento e ideología no corresponden a la realidad ni pueden ser condicionados a ella. Advertencia: El contenido puede ser perturbador para cierto público sensible por lo que se recomienda discreción y amplio criterio. Hecho en Hiperbórea. 


The Ilithiologist (愚鈍学者)
Capítulo 13: 狼男ビュペルボレアン,  pt. 3
Por Gusama:


«En 1944 un grupo de nuestra especie se unió a los nazis (esto no es extraño, pues los miembros de mi familia, el clan Ferrum, estuvieron relacionados con el franquismo en España y el fascismo italiano, el mismo Pedro se unió a los Aliados para combatir en la guerra; es por nuestra sed de sangre y violencia). Sin embargo, en Alemania fue donde más daño se causó… el símbolo que usa el hombre en frente a mí es una variación de un emblema nazi.


»—“Porque el hombre y la bestia tienen la misma suerte: muere el uno como la otra; y ambos tienen el mismo aliento de vida. En nada aventaja el hombre a la bestia, pues todo es vanidad”*—le oigo susurrar, tiene un peculiar acento alemán—. Por suerte existo yo.


»No le noto acercarse, me golpea, y a penas falla darme con la espada. Me transformo y lo ataco; los cuerpos de los Kin arden en llamas al hacerlos explotar, en parte como un ritual de nuestra especie, pero sobre todo, como arma. Él se mueve rápido, y ataca con su espada, lo noto, es de plata al igual que su armadura (¡estúpido crédulo espectador de películas americanas!); sin embargo, no es lo suficientemente veloz ni fuerte. Mi sangre proviene del Padre de Hierro, hijo directo de nuestra Madre; somos amos de Europa, somos guerreros innatos y valientes. No hay nada que pueda este blandengue hacer contra mí.


»—Tienes un demonio, mujer y quiere matarte, permíteme otorgarte la gracia de Dios —comienza a hablar como un fanático, yo los detesto y les devoro.


»Con mi garra golpeo su cabeza y le arranco el yelmo; él cae, pero inmediatamente se incorpora. Su rostro, su rostro es como ninguno que haya visto antes… saca una pistola… ¿qué sigue? ¿Balas de plata? ¡Imbécil!; no se lo permito y lo embisto. Toma el arma, ¡maldita sea!, quizá me le acerque demasiado… Un momento, ¿por qué se apunta al cuello?, se inyecta algo, sus ojos, sus horribles ojos…


»Me arroja contra la pared, toma su espada y se prepara a degollarme diciendo: “Entonces salió otro caballo, rojo; al que lo montaba se le concedió quitar de la tierra la paz para que se degollaran unos a otros; se le dio una espada grande”.** Entonces yo también rezo:


»—Pedro…


«Se detiene, me mira, agrega: “Llévame con él, engendro”».


...


* Eclesiastés 3:19.

** Una Revelación a Juan 6:4.


...


Su pelaje gris con rayos rubios está manchado con sangre, presenta el estado intermedio de transformación. Aparto a Zaira y miro al doctor, esperando que interprete mi orden de salir. Lo hace, se aleja corriendo con la joven, quien mira desconcertada al hombre en la ventana. Tomo a Daleth y rompo sus ataduras.


El hombre no parece sorprenderse de mi fuerza. Su cara luce deformada, muestra grandes cicatrices y prácticamente no tiene nariz. Sus ojos están inyectados en sangre.


La batalla se desarrolla inmediatamente, de la ventana al cuarto y de allí al cuarto contiguo. Una pareja mira consternada, sin poder huir mueren por la espada del loco.


Su globo ocular explota al contactarlo con un puntapié; sin embargo, no grita. Suelta la espada y de su cinturón saca cuchillos los cuales me avienta. ¿Plata? ¡Ja, como sí me afectase!, incluso suelo llevarla en mi nombre.


Levanto la cama de la habitación en donde nos encontramos y se la arrojo. Sale expulsado a través del muro, cayendo tres pisos a un callejón. Mientras bajo, aumento mi tamaño. La madera del hotel arde. El loco se inyecta algo, su musculatura también aumenta.


Una ligera lluvia cae en Tokio, la luna está llena y mi deseo de violencia está en auge…


En mi mano tengo su espada, ¿y él que tiene?; una cara atroz y músculos que rompen su armadura, mostrando su piel explotando en llagas.


Me golpea y me expulsa hacia la otra acera. Costillas rotas, las odio. Los habitantes miran aterrados. Luis y Zaira me observan a unos pasos con ojos desorbitados. Arriba Daleth, desnuda y en forma humana igualmente me ve. Me río del loco, me ha golpeado y herido, pero me he quedado con su cabeza, se la he cortado de un tajo.


Regreso a mi forma humana (¡que va!, a estas alturas y con frecuentes transformaciones solamente parezco semihumano), con mal gusto pateo su cabezota contra su cuerpo alterado con esteroides.


Me acerco a su armadura, la registro, veo su pistola de inyecciones y una bolsa de cuero con varios frascos con un líquido bermellón. Le arranco su armadura. De entre ella encuentro un texto: está en alemán y dice: “Mata a Peter de Silva” (uno de mis alias).


Miro a mi nueva manada, sabemos que tenemos que huir, sabemos que debemos ir a Alemania; mala noticia, la odio.


...


Notas del PhDr. Hacksaw:


«Odio romper la atmósfera narrativa, pero debo aclarar que no salimos inmediatamente de Japón, primero fuimos arrestados. A Bocanegra y a mí nos interrogaron, dijimos un montón de mentiras. Pedro y Daleth, escaparon y se dirigen a China para comenzar el viaje hasta Alemania. Bocanegra decidió hacerle una visita más al Dr. Imagawa, algún ajuste en su prótesis. Mientras yo aproveché para investigar un poco. Resulta que hace unos días llegó un “Gaijin” alemán a tierras orientales. Se llamaba Wilhem Prutzmann, y lo interesante es que voló desde México, supongo que nos seguía. Fue declarado desaparecido dos días antes de nuestro arribo y tenía una orden de arresto y extradición a su país.


»Corroboré la identidad al llevar muestras de su sangre al Dr. Imagawa, su conocimiento fue de gran ayuda en mi investigación. Cuando analizó la sangre y posteriormente el suero, se impresionó, pues contenía un ADN similar al canis lupus, pero superior a éste; era pues una droga experimental para aumentar la fuerza, una especie de “suero del hombre-lobo”. Deduzco que Prutzmann pertenece a una organización secreta neonazi que saben de la existencia, tan celosamente guardada, de la especie de Pedro y Daleth (quien se supone es su hermana, pero aparentemente no sanguínea, sino solamente de manada; esto hizo molestar a Bocanegra, ¿estará celosa?, eso significaría que se ha enamorado de Pedro, recordaré investigarlo). Tienen un interés especial en nuestro peludo amigo y aparentemente quiere cazarle.


»Mi hipótesis es ésta: de alguna forma esta organización logró “robar” la fuerza de los rougarou y aplicarla a sus soldados, no sin severos daños colaterales. Son una grupo elite de fanáticos religiosos cazadores de monstruos. Sin embargo, como es mi costumbre, esperaré a los hechos, que seguramente me impactaran. Por ahora es necesario tomar un vuelo».

...


viernes, 21 de octubre de 2011

The Ilithiologist (12): Hombre-lobo hiperbóreo en Tokio 2

The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
 2milX, Gusama

The Ilithiologist (El Ilitiólogo): personajes, nombres, ilustraciones, logotipos, isotipos, imagotipos, historias, diálogos, el relato, así como sus características y toda indicia relacionada son, a menos que se indique lo contrario, propiedad de Gusama Romero. Se permite compartir, copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente la obra sin fines de lucro; debiendo reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor. No se permite la alteración, transformación ni obras derivadas sin consentimiento previo. Las historias, personajes e incidentes son ficticios por lo que cualquier parentesco con la realidad es meramente coincidental o simulado. Los personajes por su carácter imaginario no son ni humanos, ni dioses, ni hombres, ni mujeres, no tienen edad ni cualquier otro atributo; sólo son efigies de ello, por lo que su comportamiento e ideología no corresponden a la realidad ni pueden ser condicionados a ella. Advertencia: El contenido puede ser perturbador para cierto público sensible por lo que se recomienda discreción y amplio criterio. Hecho en Hiperbórea. 


The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
Capítulo 12: Hombre-lobo hiperbóreo en Tokio, pt. 2
Por Gusama:



Diario de Zaira Bocanegra:


«No podemos imaginar lo que no existe, incluso nuestras criaturas fantásticas están basadas en lo real. No existen, por ejemplo, los pegasos; pero sabemos lo que son los caballos, sabemos lo que son las alas de las aves, así que podemos imaginarlos (su existencia no es ontológica, sólo imaginaria, son una representación simbólica). Entonces, ¿qué son los monstruos?


»Para los griegos eran señales de que algo andaba mal, de que catástrofes venideras acechaban, de que el equilibrio del mundo había sido roto. Sin embargo, sólo son alegorías de algo completamente real: la capacidad humana de destruir, el lado oscuro del hombre, la maldad arraigada, y en ocasiones negada, encerrada en nuestro corazón. Pero no siempre esta maldad es depositada en lo meramente humano, sino que es proyectada a fuerzas desconocidas de la naturaleza, a los fenómenos naturales, a los animales o a las imaginaciones inexistentes. Vemos subjetivamente estos hechos como malignos para nuestra especie y moral. Es, digamos, una perspectiva humana de humanidad deformada, bajo la ilusión de que el hombre es la medida de todas las cosas.


»Creamos efigies monstruosas sobre lo que no entendemos y aquello que entendemos mal, desde esta perspectiva nuestro nuevo amigo Pedro es fácilmente reconocible como uno; pero como vimos en la pelea del bosque, hasta los seres extraordinarios tienen sus quimeras. Así pues, Pedro no es en esencia malo, sólo es un ser que aún no alcanzamos a comprender».



«Veo a la señorita Bocanegra muy entusiasmada, aun en su condición no deja de escribir, actividad que tanto le apasiona. Recién nos instalamos en Tokio y salimos a buscar al Dr. Ryusei Imagawa. Todavía no tenemos señales de Pedro, supongo que ha de tardar, pues aunque nade muy rápido su velocidad no se compararía con la de un avión.


»Mientras, nos maravillamos de la ciudad y sus exquisita arquitectura y paisajes; pero todavía más de la gente, que incluso, y así como la Srta. Bocanegra, en tiempos de catástrofe saben ponerse en pie.


»El Dr. Imagawa es un reconocido médico e ingeniero, experto en prótesis biónicas y cibergenéticas, cuenta con constantes participaciones en proyectos de robótica y cibernética. Debido a su herencia y alimentación, así como los cuidados brindados por su propios desarrollos científicos, su aspecto dista mucho de una persona de su edad, a sus cuarenta y tantos luce de treinta (aun así, su rejuvenecimiento no compite con la longevidad y aspecto de Pedro). Actualmente trabaja en un proyecto, tanto ambicioso como polémico: la síntesis artificial del ADN.


»Debido a nuestra amistad desarrollada en nuestra participación en congresos internacionales, le he contactado para que le otorgue una prótesis de alta calidad a la señorita Bocanegra. Asimismo, evaluar científicamente a Pedro (si es que se digna a aparecer y participar)».


...

Nadé a través del océano pacifico, al menos más de la mitad del tiempo; pues tuve que tomar descansos como polizón en barcos comerciales. Ha sido difícil ocultarme, debido a que ni como lobo ni humano, estoy hecho para nadar grandes distancias, por lo que mantengo una imagen intermedia, ligeramente más humana. A decir verdad secuestré temporalmente algunas de esas embarcaciones, para ganar velocidad, así que durante algún tiempo se contarán historias increíbles. Me he alimentado de sobras y animales marinos, desde peces hasta gaviotas. Cuando llegué a la costa me dirigí a buscar a mis nuevos compañeros; sin embargo, un sutil olor en el aire llamó y desvió completamente mi atención, Daleth se encuentra en está ciudad.


Sigo el rastro hasta un templo japonés, está destruido, las autoridades locales dicen que fue provocado y que no hay señal de los causantes ni de los ocupantes. Me inmiscuyo, encuentro cenizas, debido al ritual de la cremación. Aquí hubo una batalla y posteriormente un funeral. En una pared encuentro un dibujo, es una especie de cruz, de hecho un símbolo rúnico, el emblema del Werwolf nazi.



Durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de rougarous del Clan Aurum se unieron a la causa nazi. Incluso sus mentes fueron envenenadas por su ideología, ellos creían que solamente su clan, los hijos del primogénito de nuestra madre, eran puros, una raza superior; estupideces así. Yo les combatí durante mi fugaz participación en dicha guerra. Después del bombardeo en Hiroshima y al terminar el conflicto bélico, muchos de ellos, se arrepintieron y huyeron con sus familias; manadas completas salieron de Alemania para venir a refugiarse en Japón, dadas las, todavía, fuertes relaciones entre ambas naciones. Ellos practicaban las costumbres populares de los lugareños y vivían mezclados.


La noche cae sobre la ciudad, salgo a las calles a causar un poco de terror. Lanzo un fuerte aullido sobre la torre de Tokio, es un llamado a Daleth, mas no hay respuesta.


Los lugareños comienzan a hablar sobre el 狼男 [ookamiotoko], como dicen en japonés hombre-lobo; hacen un llamado a la cordura y piden no dejarse llevar por supersticiones. Mientras voy en busca de mis compañeros, sigo el olor a rosas de Zaira. Llego a la puerta de su apartamento al tiempo que reflexiono: ¿Superstición?, ja, yo soy real…


—私はシルバーピーターです。*


Zaira abre la puerta, su aroma empapa mis sentidos, me mira fijamente; tiene un brazo nuevo, hay poca diferencia, casi luce natural. Me sonríe, me abraza exclamando. «¡Pedro!».


Dentro el Dr. Luis, saluda.


La paz se va, la ventana se rompe… cristales vuelan alrededor de un ser pesado, es Daleth, está atada y mal herida.


—Él viene… —susurra.



* [Watashi wa Shiruvaa Piitaa desu: Soy Silver Peter (en japonés los nombres comienzan por el apellido)].



viernes, 14 de octubre de 2011

The Ilithiologist (11): Hombre-lobo hiperbóreo en Tokio

The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
 2milX, Gusama

The Ilithiologist (El Ilitiólogo): personajes, nombres, ilustraciones, logotipos, isotipos, imagotipos, historias, diálogos, el relato, así como sus características y toda indicia relacionada son, a menos que se indique lo contrario, propiedad de Gusama Romero. Se permite compartir, copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente la obra sin fines de lucro; debiendo reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor. No se permite la alteración, transformación ni obras derivadas sin consentimiento previo. Las historias, personajes e incidentes son ficticios por lo que cualquier parentesco con la realidad es meramente coincidental o simulado. Los personajes por su carácter imaginario no son ni humanos, ni dioses, ni hombres, ni mujeres, no tienen edad ni cualquier otro atributo; sólo son efigies de ello, por lo que su comportamiento e ideología no corresponden a la realidad ni pueden ser condicionados a ella. Advertencia: El contenido puede ser perturbador para cierto público sensible por lo que se recomienda discreción y amplio criterio. Hecho en Hiperbórea. 


The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
Capítulo 11: Hombre-lobo hiperbóreo en Tokio, pt. 1
Por Gusama:

«De un sueño me he despertado y en un viaje en las nubes me encuentro buscando el temor… —Divago, veo a través de la ventana esa isla oriental a la que nos acercamos después de varias horas de vuelo. Me pregunto en donde estará Pedro, debido a su temperatura corporal más alta que los humanos no pudo abordar el avión, él dijo que llegaría a su modo.


»También me cuestiono por qué comencé este viaje. Sé que venir en busca del Dr. Ryusei Imagawa, especialista en prótesis biónicas de renombre mundial, es un buen incentivo; pero, ¿por qué al lado de ellos, por qué con esa criatura aterradora (y fantástica)?, ¿será acaso qué he recibido un llamado a la aventura y emprendí una travesía en busca de mí misma?


»A mí lado, el Dr. Sierra garabatea en una servilleta usando agua como tinta; supongo que es japonés. Le escucho murmurar:


»—“Gudongakusha”; sí, eso es.


»Frunzo el ceño, me inclino frente a él y balbuceo: «¿Godogaquécosa?». Me mira, creo que no había notado que estoy despierta, se sonroja. Tose atrapando su aliento con su puño.


»—“Gudongakusha”, traduzco al japonés. Mira “gudon” significa estupidez, “gaku” es aprendizaje y “sha” es una persona que hace un trabajo; así que junto quiere decir persona que estudia la estupidez…


»Un ilitiólogo, ¿no? —le sonrío—. No sabía que usted hablaba japonés.


»—A lo largo de mi vida he estudiado muchos idiomas. Pero en este caso no estoy completamente convencido si la palabra, que ya de por sí es un neologismo, sea correcta; simplemente lo deduje —¡rayos!, no debí haber preguntado, ahora me aburriré con una explicación innecesaria—. Mira, por ejemplo, psicólogo además de su forma americanizada “saicorojisuto”, se dice “shinrigakusha”; “gakusha es el especialista, “shi” es corazón y, fíjate como pronuncio, “ri” (en japonés la “erre” no existe siempre se pronuncia “ere”) es razón, así que “shinri” es mente (la unión entre razón y emoción). Así que simplemente cambie la raíz por la palabra “gudon” y ¡listo!


»—¡Oh vaya!... どのくらい日本語を習っていまか?愚鈍学者»*


...


* [Dono kurai nihongo o naratte imasu ka?: ¿Cuánto tiempo hace que estás estudiando japonés?].


...


Notas del PhD. Hacksaw:


«La temperatura corporal de Pedro es mayor a la de los humanos, según él debido a sus constantes transformaciones (supone que si no lo hiciera continuamente, no presentaría esa cualidad de forma tan notoria). Asimismo al momento de la metamorfosis, libera energía en forma de calor, por eso los incendios en el bosque. Durante el cambio él aumenta su volumen, pero aparentemente no su masa (aun en su forma humanoide es más pesado que otros, quizá sólo comprime y expande su cuerpo), así que seguramente ocurren una serie de reacciones químicas que generan esa gran cantidad de calor, es probable que esto sea doloroso. Por otra parte, él, de alguna forma, puede irradiar el calor y teledirigirlo a un objetivo; por esto Cronin, como me ha dicho que se llamaba la bestia, ardió en llamas. Podría ser que Pedro fuese radiactivo, recordaré investigarlo.


»La mutación de Pedro ocurre en un continuo, con fases semiestáticas que van desde el similis lupinus (similar al lobo) al similis hominis (similar al hombre). Él puede establecerse en las fases polares o en las intermedias y de acuerdo a sus propias observaciones “adaptarse”; por ejemplo, mientras más mantiene una forma humana más asemeja a los humanos en apariencia y conducta.


»He clasificado los estadios de Pedro en cuatro etapas:


Lupinoide:   
Una forma similar al lobo; sin embargo, mayor en tamaño y fuerza; un caniforme derivado del Miacis prehistórico, tal vez emparentado con el Canis dirus. Es su forma original, con la que nació, desde donde su especie aprendió a mimetizarse cada vez más con el humano.
Monstruoide:           
La forma típica del lobizón o licántropo; mitad hombre, mitad lobo. Cuello grueso para sostener una cabeza lobina. Garras enormes, pelaje amplio y patas apoyadas sobre las puntas (digitígradas), el dedo pulgar apenas retraído. Es una forma en la que Pedro mantiene la ventaja de las extremidades superiores libres y la ferocidad de la mandíbula y garras.
Gigantoide:  
Muy parecido a un hombre, sin embargo la musculatura y tamaño mayor. Presenta vello crecido haciendo parecer su piel en una coloración amarillenta. Sus garras y dientes son afilados y puntiagudos. Es evidente aún su cola.
Humanoide:            
Las diferencias aparentes con los humanos son sutiles, pero determinantes. Anatómicamente difiere en la cantidad de incisivos, en las personas es de ocho (cuatro superiores y cuatro inferiores), mientras que Pedro, de forma muy disimulada, tiene doce (seis superiores y seis inferiores); de hecho pareciese que tiene dos pares de caninos por maxilar, puesto que los terceros incisivos son algo más puntiagudos. Sus uñas presentan una coloración obscura y son más gruesas que las de un humano. Presenta ojos color miel, seis pezones, número mayor de coccígeas y un bello claro, abundante y translúcido apenas visible.


»Pedro me comentó que a mayor frecuencia de transiciones más anormalidades se presentan en las formas polares, como son la temperatura mayor, las uñas oscuras, el ello crecido e incluso una cola más notoria en la forma humanoide. Sin embargo él me confesó que no le agrada permanecer mucho tiempo en una misma forma, sobre todo la humana. Dice que según los mitos de su especie, si un rougarou permanece demasiado tiempo como hombre, no podrá ya jamás convertirse a la última fase y viceversa, a mayor tiempo como lobo menor capacidad de ser humano (el objetivo que según perseguía Cronin); incluso se comenta de individuos «atrapados» en las formas intermedias.

»Sobre los mitos folclóricos del hombre-lobo, Pedro niega la influencia de la Luna y la magia (la mutación es voluntaria), pero los diversos clanes realizan un rito cada luna llena cambiando de forma para no perder dicha habilidad. Me aclaró que no existe un contagio de licantropía, puesto que su condición no es una enfermedad y un humano no puede llegar a ser uno de ellos (aunque debido a su amnesia autoinducida, él llegó a creer que fue convertido). Tampoco existen los híbridos con humanos, que son primates, y ellos tienen mayor parentesco con los lobos, por eso es imposible. Sin embargo, señala que han existido “bastardos”, vástagos de los miembros de su especie y lobos comunes, con una capacidad de transformarse vaga y que apenas son una versión más feroz del Canis lupus; actualmente esa práctica ha sido prohibida.

»En general, desde el punto de vista biológico, Pedro no es ni podrá ser un hombre; Pero desde el punto de vista social, se ha humanizado; después de todo, su especie aprendió a cambiar de forma para sobrevivir y adaptarse».

...

»Tokio es una ciudad ultramoderna, como sí fuese del futuro, un pueblo postapocalíptico. Edificios magnificentes en arquitectura, diseños vanguardistas por doquier y gente amable pero retraída.

»Cerca de allí veo al doctor y a la chica con los que mi hermano ha formado un grupo, me pregunto qué habrá visto en ellos. El hombre es algo viejo y luce muy serio y aburrido, la chica tiene algo de gracia, aun sin un brazo, pero se ve algo torpe y enojona.

»Sin embargo, no veo señales de Pedro, tal vez no lo dejaron abordar el vuelo; le advertí que no cambiara de forma tan seguido. Ahora hago pucheros. ¡Ah!… Tendré que esperar.

»Mientras recorreré la ciudad e incluso, por qué no, visitaré a los miembros del clan Aurum que se establecieron aquí desde Alemania tras la Segunda Guerra Mundial.

»Caminó por las calles deteniéndome a cada rato para comprar, recolectar o robar souvenirs. Me acerco a un templo sintoísta, cuna de los Kin, los refugiados germanos que ya a estas alturas deben verse más como japoneses.

»—こんにちは、私の名前葉ダレトです。*

»Nadie contesta. En el suelo, el clan Kin, yace degollado; hacia al fondo un caballero de armadura plateada me observa, desenvaina una katana y me ataca… sobre su pecho un viejo símbolo extrañamente familiar».

...

* [Konnichi wa, watashi no namae wa Daleth desu…: Hola, mi nombre es Daleth...]. 




Si mi corazón fuera arrancado de mi pecho...