viernes, 21 de octubre de 2011

The Ilithiologist (12): Hombre-lobo hiperbóreo en Tokio 2

The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
 2milX, Gusama

The Ilithiologist (El Ilitiólogo): personajes, nombres, ilustraciones, logotipos, isotipos, imagotipos, historias, diálogos, el relato, así como sus características y toda indicia relacionada son, a menos que se indique lo contrario, propiedad de Gusama Romero. Se permite compartir, copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente la obra sin fines de lucro; debiendo reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor. No se permite la alteración, transformación ni obras derivadas sin consentimiento previo. Las historias, personajes e incidentes son ficticios por lo que cualquier parentesco con la realidad es meramente coincidental o simulado. Los personajes por su carácter imaginario no son ni humanos, ni dioses, ni hombres, ni mujeres, no tienen edad ni cualquier otro atributo; sólo son efigies de ello, por lo que su comportamiento e ideología no corresponden a la realidad ni pueden ser condicionados a ella. Advertencia: El contenido puede ser perturbador para cierto público sensible por lo que se recomienda discreción y amplio criterio. Hecho en Hiperbórea. 


The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
Capítulo 12: Hombre-lobo hiperbóreo en Tokio, pt. 2
Por Gusama:



Diario de Zaira Bocanegra:


«No podemos imaginar lo que no existe, incluso nuestras criaturas fantásticas están basadas en lo real. No existen, por ejemplo, los pegasos; pero sabemos lo que son los caballos, sabemos lo que son las alas de las aves, así que podemos imaginarlos (su existencia no es ontológica, sólo imaginaria, son una representación simbólica). Entonces, ¿qué son los monstruos?


»Para los griegos eran señales de que algo andaba mal, de que catástrofes venideras acechaban, de que el equilibrio del mundo había sido roto. Sin embargo, sólo son alegorías de algo completamente real: la capacidad humana de destruir, el lado oscuro del hombre, la maldad arraigada, y en ocasiones negada, encerrada en nuestro corazón. Pero no siempre esta maldad es depositada en lo meramente humano, sino que es proyectada a fuerzas desconocidas de la naturaleza, a los fenómenos naturales, a los animales o a las imaginaciones inexistentes. Vemos subjetivamente estos hechos como malignos para nuestra especie y moral. Es, digamos, una perspectiva humana de humanidad deformada, bajo la ilusión de que el hombre es la medida de todas las cosas.


»Creamos efigies monstruosas sobre lo que no entendemos y aquello que entendemos mal, desde esta perspectiva nuestro nuevo amigo Pedro es fácilmente reconocible como uno; pero como vimos en la pelea del bosque, hasta los seres extraordinarios tienen sus quimeras. Así pues, Pedro no es en esencia malo, sólo es un ser que aún no alcanzamos a comprender».



«Veo a la señorita Bocanegra muy entusiasmada, aun en su condición no deja de escribir, actividad que tanto le apasiona. Recién nos instalamos en Tokio y salimos a buscar al Dr. Ryusei Imagawa. Todavía no tenemos señales de Pedro, supongo que ha de tardar, pues aunque nade muy rápido su velocidad no se compararía con la de un avión.


»Mientras, nos maravillamos de la ciudad y sus exquisita arquitectura y paisajes; pero todavía más de la gente, que incluso, y así como la Srta. Bocanegra, en tiempos de catástrofe saben ponerse en pie.


»El Dr. Imagawa es un reconocido médico e ingeniero, experto en prótesis biónicas y cibergenéticas, cuenta con constantes participaciones en proyectos de robótica y cibernética. Debido a su herencia y alimentación, así como los cuidados brindados por su propios desarrollos científicos, su aspecto dista mucho de una persona de su edad, a sus cuarenta y tantos luce de treinta (aun así, su rejuvenecimiento no compite con la longevidad y aspecto de Pedro). Actualmente trabaja en un proyecto, tanto ambicioso como polémico: la síntesis artificial del ADN.


»Debido a nuestra amistad desarrollada en nuestra participación en congresos internacionales, le he contactado para que le otorgue una prótesis de alta calidad a la señorita Bocanegra. Asimismo, evaluar científicamente a Pedro (si es que se digna a aparecer y participar)».


...

Nadé a través del océano pacifico, al menos más de la mitad del tiempo; pues tuve que tomar descansos como polizón en barcos comerciales. Ha sido difícil ocultarme, debido a que ni como lobo ni humano, estoy hecho para nadar grandes distancias, por lo que mantengo una imagen intermedia, ligeramente más humana. A decir verdad secuestré temporalmente algunas de esas embarcaciones, para ganar velocidad, así que durante algún tiempo se contarán historias increíbles. Me he alimentado de sobras y animales marinos, desde peces hasta gaviotas. Cuando llegué a la costa me dirigí a buscar a mis nuevos compañeros; sin embargo, un sutil olor en el aire llamó y desvió completamente mi atención, Daleth se encuentra en está ciudad.


Sigo el rastro hasta un templo japonés, está destruido, las autoridades locales dicen que fue provocado y que no hay señal de los causantes ni de los ocupantes. Me inmiscuyo, encuentro cenizas, debido al ritual de la cremación. Aquí hubo una batalla y posteriormente un funeral. En una pared encuentro un dibujo, es una especie de cruz, de hecho un símbolo rúnico, el emblema del Werwolf nazi.



Durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de rougarous del Clan Aurum se unieron a la causa nazi. Incluso sus mentes fueron envenenadas por su ideología, ellos creían que solamente su clan, los hijos del primogénito de nuestra madre, eran puros, una raza superior; estupideces así. Yo les combatí durante mi fugaz participación en dicha guerra. Después del bombardeo en Hiroshima y al terminar el conflicto bélico, muchos de ellos, se arrepintieron y huyeron con sus familias; manadas completas salieron de Alemania para venir a refugiarse en Japón, dadas las, todavía, fuertes relaciones entre ambas naciones. Ellos practicaban las costumbres populares de los lugareños y vivían mezclados.


La noche cae sobre la ciudad, salgo a las calles a causar un poco de terror. Lanzo un fuerte aullido sobre la torre de Tokio, es un llamado a Daleth, mas no hay respuesta.


Los lugareños comienzan a hablar sobre el 狼男 [ookamiotoko], como dicen en japonés hombre-lobo; hacen un llamado a la cordura y piden no dejarse llevar por supersticiones. Mientras voy en busca de mis compañeros, sigo el olor a rosas de Zaira. Llego a la puerta de su apartamento al tiempo que reflexiono: ¿Superstición?, ja, yo soy real…


—私はシルバーピーターです。*


Zaira abre la puerta, su aroma empapa mis sentidos, me mira fijamente; tiene un brazo nuevo, hay poca diferencia, casi luce natural. Me sonríe, me abraza exclamando. «¡Pedro!».


Dentro el Dr. Luis, saluda.


La paz se va, la ventana se rompe… cristales vuelan alrededor de un ser pesado, es Daleth, está atada y mal herida.


—Él viene… —susurra.



* [Watashi wa Shiruvaa Piitaa desu: Soy Silver Peter (en japonés los nombres comienzan por el apellido)].



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si mi corazón fuera arrancado de mi pecho...