martes, 30 de agosto de 2011

The Ilithiologist (10.5): Despues de la tormenta

The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
 2milX, Gusama

The Ilithiologist (El Ilitiólogo): personajes, nombres, ilustraciones, logotipos, isotipos, imagotipos, historias, diálogos, el relato, así como sus características y toda indicia relacionada son, a menos que se indique lo contrario, propiedad de Gusama Romero. Se permite compartir, copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente la obra sin fines de lucro; debiendo reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor. No se permite la alteración, transformación ni obras derivadas sin consentimiento previo. Las historias, personajes e incidentes son ficticios por lo que cualquier parentesco con la realidad es meramente coincidental o simulado. Los personajes por su carácter imaginario no son ni humanos, ni dioses, ni hombres, ni mujeres, no tienen edad ni cualquier otro atributo; sólo son efigies de ello, por lo que su comportamiento e ideología no corresponden a la realidad ni pueden ser condicionados a ella. Advertencia: El contenido puede ser perturbador para cierto público sensible por lo que se recomienda discreción y amplio criterio. Hecho en Hiperbórea. 


The Ilithiologist (El Ilitiólogo)

Capítulo 10.5: Después de la tormenta
Por Gusama:

—La chica yacía en el suelo tras disparar, eso es lo que ocurre cuando se hace con una sola mano. Al tiempo que el fuego comenzaba a extinguirse ella se desangraba; entonces me le acerqué, emitía aún ese olor a rosas que me desconcertaba. Pensé en aliviar su dolor y dejarla ir, pero algo me detuvo.

   

»Cerca, el Dr. Luis me miraba estupefacto, vio que la herida en mi vientre comenzaba a sanar. Puse dos dedos, índice y cordial, sobre mis labios, señalé el cadáver de Cronin y le lancé un beso… hubo una explosión, sus restos fueron consumidos.


»Regresé a mi forma humana y me desmayé.


»Tiempo después, al despertar, el Dr. Luis dijo que tenía muchas preguntas; le dije que le atendería al terminar algunos compromisos; hoy al venir aquí con usted los cumpliré.


El psicólogo me mira fijamente, recarga su mano sobre su barbilla, presenta una ligera barba, supongo que no cree nada de lo que le digo. Por fin dice:


—La chica, ¿quisiste matarla? —asiento con la cabeza—. ¿Qué te detuvo?, ¿Qué hay en su aroma a rosas que te pareció tan extraño?


De todas las cosas que me pudo haber preguntado, me siento abrumado por esta particularidad en la que se fija. Busco en mi interior la respuesta. Agacho la cabeza mirando mi pecho, lo encuentro, abro más los ojos y lo miro, me sonrojo…


...


Notas del Dr. Sierra:


«Evolución convergente. Tal es la fórmula. Pedro, como él me ha pedido que le refiera, no es un híbrido lobo, mitad humano; sino el último eslabón de una cadena evolutiva de una criatura similar al lobo, más bien de su familia, los lobos bestia. Pedro es por tanto miembro de una especie, que nada tiene que ver con magia, hasta ahora no descubierta: el Homo lupus belua (o hombre-lobo-bestia, como he decidido clasificarla).


»Pedro me especifica que hay más como él. Algunos viven al margen de la humanidad y otros mezclados entre nosotros. Le pregunté si hay otros tan hostiles como el “Wawa”, me revela que definitivamente sí los hay.


»Ante mí veo una gran área de investigación, me imagino retomando mis viajes al extranjero que hace tiempo dejé atrás; recorriendo sitios ancestrales y descifrando mitos y leyendas. Luchar contra la monstruosidad humana y, con la ayuda de Pedro, aquella que no lo es. Pienso: “No es correcto que un hombre use la violencia para pelear contra la violencia, no es posible que un hombre triunfe frente a las bestias, pero un monstruo si puede”, quiero reclutar a Pedro, quiero convertirle en ilitiólogo. Sin embargo, recapacito, no deseo alentar a Pedro a ese salvajismo del que quiere alejarse; es mejor guiarle, como es su voluntad, a ser lo más humano posible y sobre todo, lo más racional y éticamente justo.


»Sin embargo no resistí el ansia de conocimiento, la eterna curiosidad y la búsqueda de la verdad. Me armé de valor y le propuse a Pedro realizar un viaje de descubrimiento. Él aceptó bajo una condición, que convenciera a la Srta. Bocanegra de venir con nosotros, no entiendo el trasfondo de esta solicitud, pero acepté el trato.


»Pedro me miró agradecido, me dijo que por fin, después de un periodo de oscuridad tenía un motivo para vivir, un objetivo y un sentido de vida.


»Convencer a Bocanegra de unirse a nuestra cruzada no fue fácil, dijo sentir miedo; pero al mismo tiempo una fascinación por aquel ser. Al final, y aun con reservas, accedió. Dijo: “podemos probar, a ver qué sale”.


»Hemos salido al mundo para enfrentar la estupidez. Al final lo único que queda es la estupidez humana y es grandiosa, nos permite aprender y avanzar».


...

lunes, 29 de agosto de 2011

The Ilithiologist (10): El hombre como lobo para el hombre, el lobo como hombre para el lobo 2

The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
 2milX, Gusama

The Ilithiologist (El Ilitiólogo): personajes, nombres, ilustraciones, logotipos, isotipos, imagotipos, historias, diálogos, el relato, así como sus características y toda indicia relacionada son, a menos que se indique lo contrario, propiedad de Gusama Romero. Se permite compartir, copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente la obra sin fines de lucro; debiendo reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor. No se permite la alteración, transformación ni obras derivadas sin consentimiento previo. Las historias, personajes e incidentes son ficticios por lo que cualquier parentesco con la realidad es meramente coincidental o simulado. Los personajes por su carácter imaginario no son ni humanos, ni dioses, ni hombres, ni mujeres, no tienen edad ni cualquier otro atributo; sólo son efigies de ello, por lo que su comportamiento e ideología no corresponden a la realidad ni pueden ser condicionados a ella. Advertencia: El contenido puede ser perturbador para cierto público sensible por lo que se recomienda discreción y amplio criterio. Hecho en Hiperbórea. 


The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
Capítulo 10: El hombre como lobo para el hombre, 
el lobo como hombre para el lobo, pt. 2
Por Gusama:

«¿Qué pasa en el mundo?, ¿se ha vuelto loco o soy yo quien ha perdido la cabeza? Esto no puede ser, pero lo veo, los sentidos no engañan, pero no sé que creer.

»Él se ha convertido en un lobo, pero no totalmente. El término correcto es terántropo. Mitad hombre, mitad bestia.

»Las ramas se rompen cuando pasan. Los árboles crujen cuando la bestia los arrasa, sobre sus cuatro patas enbiste al otro, al humanoide que hace unos segundos fue humano, el siempre joven Sylvester Peterson.

»Los monstruos pelean entre sí, chocan con ola de violencia. Sus garras y mandíbulas atacan.

»Los monstruos aparecen como mensajeros de calamidades venideras. Las bestias se presentan cuando perdimos toda razón. Abrazo fuerte a la señorita Bocanegra intentando aferrarme a ella y al mundo real».

...

El mundo, años 30:

En aquella época vivía en una mansión rodeada de supersticiones, magia siniestra, música jazz en los callejones, racismo y una creciente crisis económica. Pronto la humanidad se enfrentaría de nuevo a guerras terribles.

En unos años viajaría a Europa paraa unirme al conflicto bélico buscando descargar mi naturaleza violenta contenida. Ya antes había combatido en guerras humanas, durante la Gran Guerra me convertí en un caudillo de la Revolución Mexicana; cien años atrás participé, todavía era un niño, en su independencia al tiempo que mis familiares en España combatían contra Napoleón Bonaparte.

Pero todavía no, aún faltaban años para enlistarme; en ese entonces vivía como un acaudalado ricachón de Nueva Orleans al lado de mi bella esposa: Lourdes Zerra del clan Ferrum, la más poderosa estirpe de mi especie. En aquellos días me hacía llamar Peter Argento.

Quizá ahora deba explicar: según se dice, los «hombres-lobos» o «Rougarous», procedemos de un ancestro común: Madre (ella es una especie de diosa, la diosa de la noche y de la luna). Ella tuvo seis hijos, nosotros nos agrupamos en manadas o familias procedentes de estás seis líneas principales. Comúnmente se les nombra como los metales correspondientes a los siete planetas alquímicos (Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter y Saturno), siendo Madre la Luna y la Plata y sus hijos los otros metales (Mercurio, Cobre, Oro, Hierro, Estaño y Plomo). Como para mí esto es mera mitología, decidí ponerme nombres derivados de Madre: Silver, Silva, Sylvester, Silvano, Argento, Argentum, Platas, etc. Esto ha molestado a los más conservadores, creyentes y fanáticos del clan del Cuprum, siendo entonces su líder el aristócrata ultraderechista Cronin.

Cronin y yo nos conocimos en 1937. Llegó desde Inglaterra como un pastor protestante, un cordero; pero en realidad era un inquisidor despreciable, un lobo.

Lourdes y yo, por órdenes de su padre (el reverendo Padre) le dimos a él y a su familia albergue en nuestra casa.

Los detalles de cómo creció el conflicto entre nosotros son todavía borrosos para mí. Verán, debido a mi largo periodo de vida, relegué pasajes de mi historia  a un «segundo plano», los oculté de mí mismo, los reprimí. Exiliarme y casi morir ayudaron a cubrir esas memorias, las cuales recientemente y con esfuerzo recupero.

Visualizo mi casa y a mi pareja recibiendo con los brazos abiertos a Cronin, su esposa y seis vástagos. No… esperen, esos cachorros no eran suyos… Recuerdo la sangre y el llanto, yo con una antorcha y Cronin con una daga…

…Una masacre en la mansión. La lluvia cayendo y la sangre diluyéndose en mis garras. Yo sentado en el patio gritando y prometiendo venganza.

...

Me lanzo contra él y con mis garras ataco sus ojos, gruñe y muerde ferozmente.

«Papá, papá cuéntanos un cuento».

Intento girar sobre mi torso, firmemente prensado por sus fauces.

«Había una vez una niña que vivía cerca de un bosque…»

Más allá del pasto  y los tirones de mi ropa quemados por el calor de mi transformación, miro al Doctor Luis abrazando a la chica, alrededor se forman algunas llamas. La mujer se separa de su aferrado protector, se agacha, toma la escopeta y dispara.

«¿Por qué tienes los ojos tan grandes?»

La ráfaga atraviesa mi vientre y perfora también la yugular de Cronin, me suelta.

«Para mirar la verdad de cerca».

Ya en el suelo, concentro toda mi fuerza, todo mi odio, toda mi furia, todo mi amor, en mi garra… Golpeo, mi brazo atraviesa su cuello.

Cae y con su aliento debilitado dice:

—¿No notas lo que la humanidad hace para destruir nuestra raza?, ¿y ahora tú te atreves a intentar aniquilarme?

—Tú me mataste, ¿acaso no es justo tomar también tu vida?

—Te volvías débil hermano, te alejabas de tu esencia… ¿Amor?, ja, el más mísero invento humano…

—¡Dices alejarte de la humanidad, regresar a la naturaleza, pero sigues hablando como hombre, una bestia aprisionándose al lenguaje, sin poder renunciar completamente!

—Así como tú hermano, tú eres quien se aleja de su especie, intentando ser algo que jamás fuiste. Recapacita, mátame y aléjate de las debilidades humanas, vuelve a ser el demonio que eres… sé como yo.

—No soy como tú…

—¿Lo ves?, eres débil…

Comienzo a regresar a mi forma humana, pero me detengo, no permito que mi piel, por el bello crecido, cambie de color; sonrío, los lobos no pueden hacerlo.

Tomo con mis manos su hocico… Ahora lo entiendo, soy humano, pero también soy un monstruo… Separando sus fauces rompo su mandíbula. Cronin muere. En parte venganza, en parte justicia, en parte maldad, en gran parte un bien.

La noche cae sobre el bosque, a lo lejos entre el brillo de las estrellas miro la hermosa luna creciente.

...






martes, 9 de agosto de 2011

The Ilithiologist (9.5): Dulce doppelganger, preludio

The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
 2milX, Gusama

The Ilithiologist (El Ilitiólogo): personajes, nombres, ilustraciones, logotipos, isotipos, imagotipos, historias, diálogos, el relato, así como sus características y toda indicia relacionada son, a menos que se indique lo contrario, propiedad de Gusama Romero. Se permite compartir, copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente la obra sin fines de lucro; debiendo reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor. No se permite la alteración, transformación ni obras derivadas sin consentimiento previo. Las historias, personajes e incidentes son ficticios por lo que cualquier parentesco con la realidad es meramente coincidental o simulado. Los personajes por su carácter imaginario no son ni humanos, ni dioses, ni hombres, ni mujeres, no tienen edad ni cualquier otro atributo; sólo son efigies de ello, por lo que su comportamiento e ideología no corresponden a la realidad ni pueden ser condicionados a ella. Advertencia: El contenido puede ser perturbador para cierto público sensible por lo que se recomienda discreción y amplio criterio. Hecho en Hiperbórea. 


The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
Capítulo 9.5: Dulce doppelgänger, preludio
Por Gusama:

¿Soy héroe o villano?, no sé, pero definitivamente no soy cordero.

El ilitiólogo explica: Erich Fromm, famoso psicoanalista y filosofo social estadounidense de origen alemán, cuya teoría psicológica y humanista combina elementos que van desde Sigmund Freud a Karl Marx; en su obra «El corazón del hombre», se pregunta: «¿Es el hombre fundamentalmente malo y corrupto, o es  fundamentalmente bueno y perfectible?», usando para ello el símbolo del lobo (la maldad) y el cordero (la bondad). Reconoce que la historia humana está llena de pasajes de violencia, pero también de ejemplos que dictan lo contrario; por tanto, él concluye que: «[…] cada individuo avanza en la dirección que ha elegido: la de la vida o la de la muerte, la del bien o la del mal»; esto es la humanidad posee la potencia para crear y para destruir.

Soy un depredador, mato, devoro, persigo a la maldad en el mundo.
         
Me guío por el olor, por la imagen siempre romántica de la maldad. ¿Qué es?

Fromm sostuvo que «El mal es la pérdida que de sí mismo sufre el hombre en el intento de escapar a la carga de su humanidad». La maldad es un fenómeno específicamente humano, en el que se intenta regresar al estado prehumano y eliminar la razón, el amor y la libertad humana, para así remediar el fastidio de la existencia. Tarea en la que se está destinado a fracasar, porque no se puede dejar de ser humano.

La maldad es viento que encarna, ya sea en un hombre que golpea a su esposa, en un niño matando un gato, o en esa mujer que miente, engaña, estafa y asesina ocultándose detrás de su belleza.

Su nombre era Juliana Montemayor. La maté… Devoré sus pecados.

Le dije que sin pensarlo me sacrificaría por la humanidad, pero que no soporto a ese conjunto de personas apestosas con sus costumbres malsanas. Ella seducía a hombres millonarios y les envenenaba, asesinó a sus padres y se alimentó de la sangre de infantes explotados.

¿Quién era aquí el monstruo?, ¿yo, un rougarou, o ella, una viuda negra?

Las personas somos animales enajenados de la naturaleza. El hombre-lobo (el lobo es un ente social, pero elitista, agresivo y sigiloso) representa la regresión hacia el vientre materno, el rechazo a la existencia humana; asimismo es la unificación de las polaridades, la lucha entre la razón y los instintos, entre la persona y su sombra. Las personas estamos solas en el mundo, es una necesidad humana básica (y neurótica) asociarse, no estar separado; el hombre-lobo es un monstruo, pero muy humano.

¿Qué es la maldad?, soy yo intentando descubrir mi humanidad.


«El corazón del hombre puede endurecerse; 
puede hacerse inhumano, pero nunca dejar de ser humano»
Erich Fromm

...

Si mi corazón fuera arrancado de mi pecho...