martes, 9 de agosto de 2011

The Ilithiologist (9.5): Dulce doppelganger, preludio

The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
 2milX, Gusama

The Ilithiologist (El Ilitiólogo): personajes, nombres, ilustraciones, logotipos, isotipos, imagotipos, historias, diálogos, el relato, así como sus características y toda indicia relacionada son, a menos que se indique lo contrario, propiedad de Gusama Romero. Se permite compartir, copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente la obra sin fines de lucro; debiendo reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor. No se permite la alteración, transformación ni obras derivadas sin consentimiento previo. Las historias, personajes e incidentes son ficticios por lo que cualquier parentesco con la realidad es meramente coincidental o simulado. Los personajes por su carácter imaginario no son ni humanos, ni dioses, ni hombres, ni mujeres, no tienen edad ni cualquier otro atributo; sólo son efigies de ello, por lo que su comportamiento e ideología no corresponden a la realidad ni pueden ser condicionados a ella. Advertencia: El contenido puede ser perturbador para cierto público sensible por lo que se recomienda discreción y amplio criterio. Hecho en Hiperbórea. 


The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
Capítulo 9.5: Dulce doppelgänger, preludio
Por Gusama:

¿Soy héroe o villano?, no sé, pero definitivamente no soy cordero.

El ilitiólogo explica: Erich Fromm, famoso psicoanalista y filosofo social estadounidense de origen alemán, cuya teoría psicológica y humanista combina elementos que van desde Sigmund Freud a Karl Marx; en su obra «El corazón del hombre», se pregunta: «¿Es el hombre fundamentalmente malo y corrupto, o es  fundamentalmente bueno y perfectible?», usando para ello el símbolo del lobo (la maldad) y el cordero (la bondad). Reconoce que la historia humana está llena de pasajes de violencia, pero también de ejemplos que dictan lo contrario; por tanto, él concluye que: «[…] cada individuo avanza en la dirección que ha elegido: la de la vida o la de la muerte, la del bien o la del mal»; esto es la humanidad posee la potencia para crear y para destruir.

Soy un depredador, mato, devoro, persigo a la maldad en el mundo.
         
Me guío por el olor, por la imagen siempre romántica de la maldad. ¿Qué es?

Fromm sostuvo que «El mal es la pérdida que de sí mismo sufre el hombre en el intento de escapar a la carga de su humanidad». La maldad es un fenómeno específicamente humano, en el que se intenta regresar al estado prehumano y eliminar la razón, el amor y la libertad humana, para así remediar el fastidio de la existencia. Tarea en la que se está destinado a fracasar, porque no se puede dejar de ser humano.

La maldad es viento que encarna, ya sea en un hombre que golpea a su esposa, en un niño matando un gato, o en esa mujer que miente, engaña, estafa y asesina ocultándose detrás de su belleza.

Su nombre era Juliana Montemayor. La maté… Devoré sus pecados.

Le dije que sin pensarlo me sacrificaría por la humanidad, pero que no soporto a ese conjunto de personas apestosas con sus costumbres malsanas. Ella seducía a hombres millonarios y les envenenaba, asesinó a sus padres y se alimentó de la sangre de infantes explotados.

¿Quién era aquí el monstruo?, ¿yo, un rougarou, o ella, una viuda negra?

Las personas somos animales enajenados de la naturaleza. El hombre-lobo (el lobo es un ente social, pero elitista, agresivo y sigiloso) representa la regresión hacia el vientre materno, el rechazo a la existencia humana; asimismo es la unificación de las polaridades, la lucha entre la razón y los instintos, entre la persona y su sombra. Las personas estamos solas en el mundo, es una necesidad humana básica (y neurótica) asociarse, no estar separado; el hombre-lobo es un monstruo, pero muy humano.

¿Qué es la maldad?, soy yo intentando descubrir mi humanidad.


«El corazón del hombre puede endurecerse; 
puede hacerse inhumano, pero nunca dejar de ser humano»
Erich Fromm

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Si mi corazón fuera arrancado de mi pecho...