viernes, 29 de julio de 2011

The Ilithiologist (9): El hombre como lobo para el hombre, el lobo como hombre para el lobo 1

The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
 2milX, Gusama

The Ilithiologist (El Ilitiólogo): personajes, nombres, ilustraciones, logotipos, isotipos, imagotipos, historias, diálogos, el relato, así como sus características y toda indicia relacionada son, a menos que se indique lo contrario, propiedad de Gusama Romero. Se permite compartir, copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente la obra sin fines de lucro; debiendo reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor. No se permite la alteración, transformación ni obras derivadas sin consentimiento previo. Las historias, personajes e incidentes son ficticios por lo que cualquier parentesco con la realidad es meramente coincidental o simulado. Los personajes por su carácter imaginario no son ni humanos, ni dioses, ni hombres, ni mujeres, no tienen edad ni cualquier otro atributo; sólo son efigies de ello, por lo que su comportamiento e ideología no corresponden a la realidad ni pueden ser condicionados a ella. Advertencia: El contenido puede ser perturbador para cierto público sensible por lo que se recomienda discreción y amplio criterio. Hecho en Hiperbórea. 


The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
Capítulo 9: El hombre como lobo para el hombre, 
el lobo como hombre para el lobo, pt. 1
Por Gusama:

«La maldad tiene muchas formas», cita el Dr. Luis al tiempo que nos adentramos en una cueva y horrorizados descubrimos osamentas humanas, algunas de infantes y ninguna de otra especie.

—Las criaturas salvajes cazan para sobrevivir, ¿no es así?; quizá esta bestia prefiere sólo víctimas humanas, es como el gusto de la gente por el pollo y el cerdo —debato al doctor, pienso que se deja llevar por el prejuicio al llamar a aquello maldad.

—Sí, podría ser, pero la forma en que los restos están acomodados, cual si fueran trofeos, sugiere que el «monstruo» disfruta asesinar.

Miro detenidamente, es cierto, los cráneos están colocados en un relativo orden no azaroso, acomodados por jerarquías.

—«La historia de la humanidad está escrita con sangre» —cita de nuevo, le encanta hacerlo, supone que si alguien ya dijo lo que él piensa, pero con mejores palabras, entonces, ¿para qué buscar nuevas?—. Creo que el Wawa es después de todo una persona (y aun así, un animal salvaje) —me muestra una vieja escopeta junto a un libro de pasta dura. Me acerco para levantarlo, es un diario.

El volumen contiene hojas enmohecidas y amarillentas sujetadas por dos pastas de cuero. Las páginas están abarrotadas de dibujos, plantas secas y pasajes manuscritos en varios idiomas. Leo un fragmento:

«Escribir, ¿cómo podría dejar de hacerlo?, aun cuando me dispongo a alejarme cada día más de los hombres, el lenguaje, la palabra escrita y musical son mi última extravagancia humana en mi camino al origen».

Más adelante, al avanzar unas páginas descubro el siguiente poema:

«Anarchetype [Anarquetipo]

«Pensamientos inusuales inundan mi cabeza.
 Imágenes arquetípicas figuran mi perfil psicosocial.
 Regresión a etapas tempranas.
 Déjà vu organizado perteneciente a un pasado tormentoso.

«El monstruo oculto detrás de mi mascara.
 La masacre que comete por las noches.
 Pensamientos e imágenes horribles y tortuosas.
 Una representación de mí mismo y mi sombra.

«¡La lucha eterna entre el bien y yo!

«Destruyendo al hombre y sus sueños.
 Una nueva efigie se formula,
 Una nueva representación bidimensional de mi arquetipo negativo.
 No es un ancestro, no es un mito, soy yo.

«Soy un cazador de cabezas,
 un coleccionista de almas,
 un recaudador de palabras,
 un anarquitecto de destinos».

Un grito me hace soltar el libro; el Dr. Luis toma la escopeta y sale de la cueva. Un segundo grito todavía más audible nos advierte del peligro. Una mujer corre hacia nosotros implorando ayuda.

—Es la señorita Bocanegra —aclara el doctor, deja la escopeta (mala idea) y corre a detenerla y abrazarla.

Miro a esa mujer desaliñada, con cabello oscuro, largo y alborotado; lágrimas en los ojos; delgada, ataviada con blusa y jeans desgarrados; su brazo izquierdo ha sido arrancado. Algo me inquieta en ella, es su olor, un intenso olor a rosas.

Pero huelo a alguien más, entre los árboles se oculta la bestia, un enorme lobo negro, mi viejo enemigo: Cronin.

—¡Corran! —les ordeno al tiempo que me dispongo a embestir a la bestia trasformándome en lobo.

...




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