lunes, 4 de julio de 2011

The Ilithiologist (6): La ciencia opina

The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
 2milX, Gusama

The Ilithiologist (El Ilitiólogo): personajes, nombres, ilustraciones, logotipos, isotipos, imagotipos, historias, diálogos, el relato, así como sus características y toda indicia relacionada son, a menos que se indique lo contrario, propiedad de Gusama Romero. Se permite compartir, copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente la obra sin fines de lucro; debiendo reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor. No se permite la alteración, transformación ni obras derivadas sin consentimiento previo. Las historias, personajes e incidentes son ficticios por lo que cualquier parentesco con la realidad es meramente coincidental o simulado. Los personajes por su carácter imaginario no son ni humanos, ni dioses, ni hombres, ni mujeres, no tienen edad ni cualquier otro atributo; sólo son efigies de ello, por lo que su comportamiento e ideología no corresponden a la realidad ni pueden ser condicionados a ella. Advertencia: El contenido puede ser perturbador para cierto público sensible por lo que se recomienda discreción y amplio criterio. Hecho en Hiperbórea. 


The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
Capítulo 6: La ciencia opina
Por Gusama:

Entrevista con el doctor Sierra:

«Soy un coyote hambriento (broma local), hambriento de la verdad; he dedicado mi vida a destruir mitos y supersticiones. He declarado una guerra contra la estupidez humana. Mi nombre es Luis Netzahualcóyotl Sierra, conocido simplemente como el Dr. Sierra (Dr. Hacksaw, en mis viajes al extranjero), soy un científico escéptico, el primer practicante de una nueva ciencia, la ilitiología, el conocimiento que corta la mediocridad.

»G. Romero definió la ilitiología como la ciencia que estudia la estupidez humana. El aclaró que el objeto de estudio de ésta no es la persona estúpida, sino la actividad estúpida. “La estupidez es el pensamiento y acción ilógica e irracional que como seres humanos estamos siempre en posibilidad de cometer”.

»Las supersticiones, cimentadas en la ignorancia, son mi área de enfoque. Los mitos, como describía Joseph Campbell, tienen validez sólo simbólica, pero no histórica. El problema es que las personas las toman como certezas y así las viven, no como representaciones de necesidades básicas humanas sino como dogmas. Me explico, por ejemplo, la gente que cree en el chupacabras piensa que es genuino, que en realidad existe dicho ser; lo cierto es que sólo es una abstracción de su necesidad (neurótica) de explicar y culpar, así que depositan la maldad en una figura mítica.

»Así que cuando me enteré del rumor del Gua-gua (o Wawa, que si se fijan es la onomatopeya del ladrido de los canes), mi deber como científico e ilitiólogo es desmitificar a dicho ser, mediante un modelo científico demostrar la inexistencia de dicha bestia, y de ser posible, resolver el misterio de la desaparición de los infantes.

»Por tanto, me he dirigido a la comunidad en donde comenzaron dichos rumores, acompañando a dos periodistas: Zaira Guadalupe Bocanegra y Joaquín Magaña, quienes documentarán los hechos y testimonios relevantes alrededor de la “figura ficticia” que acecha a la población local.

»“¿Qué espero encontrar?”, seguramente una serie de fenómenos convergentes que la psique humana ha relacionado para construir inconcientemente a dicho ser. Me refiero a la actividad de los animales del bosque, los fenómenos naturales, como el deslave y el clima, sumado a la propia idiosincrasia local.

»“¿Puede tratarse de un hombre?”, sí, es posible que detrás haya actividad humana, un degenerado, alguien consumido por la estupidez. Un asesino serial, psicópata, pederasta, caníbal; qué sé yo. Pero son los hechos y no las especulaciones las que nos llevaran a la verdad. Así que habrá que esperar a lo que las evidencias demuestren».

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Si mi corazón fuera arrancado de mi pecho...