martes, 28 de junio de 2011

The Ilithiologist (5): Testimonios

The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
 2milX, Gusama

The Ilithiologist (El Ilitiólogo): personajes, nombres, ilustraciones, logotipos, isotipos, imagotipos, historias, diálogos, el relato, así como sus características y toda indicia relacionada son, a menos que se indique lo contrario, propiedad de Gusama Romero. Se permite compartir, copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente la obra sin fines de lucro; debiendo reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor. No se permite la alteración, transformación ni obras derivadas sin consentimiento previo. Las historias, personajes e incidentes son ficticios por lo que cualquier parentesco con la realidad es meramente coincidental o simulado. Los personajes por su carácter imaginario no son ni humanos, ni dioses, ni hombres, ni mujeres, no tienen edad ni cualquier otro atributo; sólo son efigies de ello, por lo que su comportamiento e ideología no corresponden a la realidad ni pueden ser condicionados a ella. Advertencia: El contenido puede ser perturbador para cierto público sensible por lo que se recomienda discreción y amplio criterio. Hecho en Hiperbórea. 


The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
Capítulo 5: Testimonios
Por Gusama:

Testimonio de María Roa, 40 años, maestra de escuela primaria rural:

«Los niños cuentan muchas historias, usted sabe, usan su imaginación todo el tiempo.

»Ellos le tienen miedo al coco, a la momia, al pato caníbal y no sé cuántas más criaturas inverosímiles.

 »Últimamente están hablando mucho del perro sanguinario, el… ¿cómo le dicen?... el Wawa, algo así. Es un perro negro gigante que vive en el monte. Por supuesto los niños tienen prohibido ir allá; el territorio es inestable, hay muchos deslaves, está la barranca y muchos árboles, por lo que es fácil perderse.

»No, tal monstruo no existe, hay coyotes, eso sí; seguramente los niños oyeron de un ataque a uno de los ranchos. Con su mentecita supusieron que fue una bestia terrible».

Testimonio de Agustín Rubalcaba, 32 años, ranchero:

«Pos, luego llegan a bajar, pa robarse las gallinas; rara vez atacan vacas y otros animales más grandes. Mi cuñado dice que hace unos días le comieron a varios de sus animales. Rompieron la cerca y se chingaron como a cinco becerros.

»¿Monstro?, no pos no. Mi vecino, dice que lo vio, un perrote grande, como un lobo; pero no creo, esas son historias que cuentan las gentes ignorantes y exageradas».

Testimonio de Carmela Arriaga, 82 años, lugareña:

«Me acuerdo que hace ya muchos años mi abuela me contaba sobre una bestia diabólica que dormía allá en la barranca.

»Cuenta la leyenda que un brujo hizo un pacto con el Diablo para casarse con una jovencita que era la más bella de la región. Estuvieron juntos un rato, pero como el demonio es un tramposo, con apenas 2 años de matrimonio, se quiso llevar a la mujer; dicen que ella cayó en una rara enfermedad y por más ritos que hizo el hombre, pues nada más no podía salvarla.

»Así que el hombre le propuso un nuevo trato al Diablo; para que la joven recuperara su salud, el brujo le prometió buscarle nuevas víctimas para ocupar el lugar de su esposa. Así que cada 10 años por estás fechas vuelve tomando la forma de un animal salvaje para llevarse algún alma desafortunada, aun cuando su mujer murió hace ya muchos años».

Testimonio de Clementina Rodríguez, 23 años, madre de niño desaparecido:

«¡Mi niño, ni niño!... salió para hacerme un mandado y ya no regresó… dicen los vecinos que lo vieron que se fue pal bosque, allá abajo del monte… aun cuando le dije que no…» (llanto y palabras inteligibles).

Testimonio de Roberto Franco, 36 años, comisario:

«Pues ya emprendimos la búsqueda de los seis niños, creemos que se perdieron en el bosque, pero la verda yo veo difícil que los encontremos, pos el terreno ta peligroso, lo que estamos haciendo horita es poner una cerca pa que ni los coyotes ni los chamacos pasen».

...

«Escucho las grabaciones mientras nos acercamos en la camioneta al extremo oeste del bosque, salimos del camino y nos estacionamos cerca de unos árboles.

»—Pos la neta, no estoy, seguro de entrar Lupita —me dice mi camarógrafo.

»—No nos vamos a adentrar mucho Joaquín, nada más obtenemos unas tomas y nos vamos para editar… ah, y no me digas Lupita —intento tranquilizarlo además de reprenderlo.

»—Pero ¿por qué entramos hasta acá?, por lo menos les hubiéramos avisado a los del pueblo, igual y nos facilitaban un guía.

»—No, ¿cómo crees?, no nos hubieran dejado, ya ves como son de supersticiosos; además traemos GPS.

»Después de convencerlo nos adentramos, buscamos una locación; llegamos a un claro al pie del monte, nos preparamos para realizar la  toma:

»“Soy Zaira Bocanegra, me encuentro al pie del monte en donde se presume seis niños de la comunidad…”

»Escuchamos un ruido, madera que cruje al romperse…

»—¡¿No mames, qué es eso?! —grita Joaquín, mi camarógrafo, al tiempo que la bestia nos embiste…

...

Próximo capítulo: el ilitiólogo por fin hace aparición.



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Si mi corazón fuera arrancado de mi pecho...