The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
Ⓐ 2milX, Gusama
The Ilithiologist (El Ilitiólogo): personajes, nombres, ilustraciones, logotipos, isotipos, imagotipos, historias, diálogos, el relato, así como sus características y toda indicia relacionada son, a menos que se indique lo contrario, propiedad de Gusama Romero. Se permite compartir, copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente la obra sin fines de lucro; debiendo reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor. No se permite la alteración, transformación ni obras derivadas sin consentimiento previo. Las historias, personajes e incidentes son ficticios por lo que cualquier parentesco con la realidad es meramente coincidental o simulado. Los personajes por su carácter imaginario no son ni humanos, ni dioses, ni hombres, ni mujeres, no tienen edad ni cualquier otro atributo; sólo son efigies de ello, por lo que su comportamiento e ideología no corresponden a la realidad ni pueden ser condicionados a ella. Advertencia: El contenido puede ser perturbador para cierto público sensible por lo que se recomienda discreción y amplio criterio. Hecho en Hiperbórea.
The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
Capítulo 4: Camino a la depresión
Por Gusama:
La tarde está nublada,
el viento me sopla en la cara y la mantiene fría;
hoy se congela mi corazón.
Como un imán de emociones atraigo la melancolía,
con un amplificador toco un triste solo de guitarra;
el sufrimiento del hombre es abundante y yo soy su manifestación.
En mí se conjunta la miseria diaria, el terror nocturno, el pánico diurno;
la eterna desilusión de la realidad.
Sigo el rumbo, mi camino a la depresión.
Hay algo rancio en la existencia,
el mundo es como una manzana podrida
y las personas como gusanos alimentándose de sus desechos.
Este es el hoyo, todo es opaco y vacuo…
Necesito escapar, escapar de la humanidad.
Hace tiempo lo entendí, entre más estoy junto a los humanos más me comporto como ellos. Más me avergüenzo de la desnudez, más temor tengo, más pensamientos inusuales.
Busco un refugio, huyo de la civilización, aunque quiero robar un auto para apresurar mi marcha pienso: «los humanos parecen haber olvidado que tienen pies». Incluso parece que han olvidado que tienen cerebro (ahora, me percato de lo rápido en que la tristeza se transforma en odio).
Me adentro en el bosque frío del norte, me desvisto y me apoyo en mis cuatro extremidades. Me alejo del dolor, de la sangre en mis manos y de la culpa inherente a la especie humana.
Busco el aislamiento. Busco la libertad.
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| Siguiendo la vía del lobo |
Hoy descubrí lo mucho que odio a la gente desolada. Que no haya confusión, la humanidad es hermosa (paso mucho tiempo buscando mi lado humano). Sin embargo, no soporto a la grey; la primera es maravillosa, la segunda es estúpida.
Tengo sed y hambre, sed de sangre, ganas de devorar humanos que fingen ser inocentes; tengo deseos de eliminar la imbecilidad de sus mentes. Parafraseando: «El principio de mi amor a la humanidad es que los estúpidos deben morir y tengo que ayudarles a conseguirlo».*
¡Al final lo único que queda es la estupidez humana!
...
* Se refiere a la frase de Nietzsche en su libro El Anticristo: «El primer principio de nuestro amor hacia los hombres, es que los débiles y fracasados deben morir y se les debe ayudar a que perezcan».

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