martes, 14 de junio de 2011

The Ilithiologist (3.5) - Crossover


The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
 2milX, Gusama

The Ilithiologist (El Ilitiólogo): personajes, nombres, ilustraciones, logotipos, isotipos, imagotipos, historias, diálogos, el relato, así como sus características y toda indicia relacionada son, a menos que se indique lo contrario, propiedad de Gusama Romero. Se permite compartir, copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente la obra sin fines de lucro; debiendo reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor. No se permite la alteración, transformación ni obras derivadas sin consentimiento previo. Las historias, personajes e incidentes son ficticios por lo que cualquier parentesco con la realidad es meramente coincidental o simulado. Los personajes por su carácter imaginario no son ni humanos, ni dioses, ni hombres, ni mujeres, no tienen edad ni cualquier otro atributo; sólo son efigies de ello, por lo que su comportamiento e ideología no corresponden a la realidad ni pueden ser condicionados a ella. Advertencia: El contenido puede ser perturbador para cierto público sensible por lo que se recomienda discreción y amplio criterio. Hecho en Hiperbórea. 


En un mundo lleno de irracionalidad e ignorancia un hombre surge para buscar la causa de la causa, el es Gusama, el Hombre-Hipótesis. Dotado de genialidad teórica el ha jurado responder a la eterna pregunta: ¿por qué?

«¿Razón?, vaya que la tengo, tengo sobrada razón. El tiempo siempre se ha encargado de hacérmelo saber.

»Es mi don, mi maldición, que ¿quién soy? Soy Gusama, the Hypothesis-Man».


The Ilithiologist (El Ilitiólogo) Vs. The Hypothesis-Man 
(El Hombre-Hipótesis) [Schiamachian Crossover]
Por Gusama:

—Ha llegado un nuevo paciente, cree fervientemente que es una especie de hombre-lobo o algo por el estilo, pero no se comporta como un animal salvaje (como en la licantropía clínica) —le digo a la ojiverde Aurora, colega y amiga.

—No sería la primera vez que atiendes a una «criatura sobrenatural» —contesta sarcásticamente, se refiere a aquella vez que tuve un caso con un tipo que se creía Dios.

—¡Ja, si seguimos así pronto seremos parapsicólogos! (o teratopsicólogos) —aludo a la ocasión en que ella me contó de algunos de sus casos más raros: «el resucitado de los muertos» y «el vampiro ciego abstemio».

—Sí y luego atenderemos extraterrestres (la xenopsicología)… «Ah, doctor sueño que viajo a mi planeta natal, pero hace dos años que fue destruido» —bromea, me da gusto, rara vez lo hace—. ¡Ay sí!… pero bueno, volviendo a tu caso, ¿es alérgico a la plata? —risas.

—Aún no le he preguntado, pero en una de esas… (No, ya en serio) sospecho de una esquizotipia o una psicosis histérica. Se crea síntomas, por ejemplo dice que «toma» las emociones de otros y las actúa de forma aumentada. Así que no sería extraño que creyera que es vulnerable a la plata; aunque por lo que me mencionó eso ha sido deformado por las creencias populares.

—¿Qué estás trabajando con él? —Ella duda.

—Debatimos las ideas que tiene sobre si realmente toma la personalidad de otros o sólo infiere y actúa.

—Mmm… ¿Dices que toma la personalidad de otros, cómo te ha ido con la transferencia?

—De alguna forma notó mi natural ansiedad y la actuó (aumentándola, claro); pero también falló, fingí que me sentía molesto por algo que dijo, habilidosamente lo detectó y lo representó. Comprobé que era él de quien venían los estados emocionales y que realmente no leía el pensamiento.

—No te cansas de tenderle trampas a las personas, ¿verdad? —me acusa, pero muy amablemente.

—Es uno de mis vicios, ahora sólo lo uso para ayudar a mis pacientes.

—Me parece muy interesante como este paciente tuyo toma como arquetipo al hombre-lobo y no a un vampiro, que por cierto están de moda. Quizá divague, pero es llamativo desde el punto simbólico…

—Aquí vas con tu mitología… —muevo ligeramente la cabeza, a Aurora le gusta lo jungiano y lo frommesco; a decir verdad a mí también, talvez por eso somos amigos, divagamos mucho y cuando lo hacemos no hay poder que nos detenga.

—Las personas somos también animales, pero nos hemos separado de la naturaleza, como en el mito de Adán y (Gü)Eva. El hombre-lobo representa la regresión hacia ese origen, hacia la Madre, el vientre materno, la tierra, la naturaleza, el lado siniestro, la muerte; asimismo, es la unificación de las polaridades, la lucha entre el humano dotado de razón y la bestia guiada por sus instintos (el síndrome de Dr. Jekyll contra Mr. Hyde), creación y destrucción, yin y yang, persona y sombra. Por su parte, el lobo es un ente social, pero elitista, asociado con la inteligencia y el liderazgo, agresivo, sigiloso, hábil. ¿Cuáles de estas características cumple tu paciente?

—Es dramático, como todo buen histriónico (o narcisista o quizá antisocial), así que probablemente es un manipulador, por tanto agrede a otros «arrebatándoles» el control, les quita su personalidad, socializa de esa forma —ahora yo estoy dando simbolismos.

—Las personas estamos solas en el mundo, es una necesidad humana asociarse, no estar separado; tu hombre-lobo no es un monstruo, es muy humano. Se conecta con otros «robando» su emoción.

Miro el reloj, se ha hecho tarde, me despido de Aurora, me da mucho gusto hablar con ella, aunque sea poco frecuente. Le deseo suerte en su próxima película (ella también es actriz). Al final me dice: «Nos vemos luego Gus, la próxima vez que rompamos la cuarta pared».


...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si mi corazón fuera arrancado de mi pecho...