jueves, 2 de junio de 2011

The Ilithiologist (1): Eslabon

The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
2milX, Gusama

The Ilithiologist (El Ilitiólogo): personajes, nombres, ilustraciones, logotipos, isotipos, imagotipos, historias, diálogos, el relato, así como sus características y toda indicia relacionada son, a menos que se indique lo contrario, propiedad de Gusama Romero. Se permite compartir, copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente la obra sin fines de lucro; debiendo reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor. No se permite la alteración, transformación ni obras derivadas sin consentimiento previo. Las historias, personajes e incidentes son ficticios por lo que cualquier parentesco con la realidad es meramente coincidental o simulado. Los personajes por su carácter imaginario no son ni humanos, ni dioses, ni hombres, ni mujeres, no tienen edad ni cualquier otro atributo; sólo son efigies de ello, por lo que su comportamiento e ideología no corresponden a la realidad ni pueden ser condicionados a ella. Advertencia: El contenido puede ser perturbador para cierto público sensible por lo que se recomienda discreción y amplio criterio. Hecho en Hiperbórea.


The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
Capítulo 1: Eslabón
Por Gusama:

Hoy recordé, por fin, lo mucho que odio a la gente. Y no quiero que te confundas, en realidad daría mi vida por preservar la de alguien más, sin pensarlo me sacrificaría por la humanidad. Sin embargo, no soporto a la grey, ese conjunto de personas apestosas con sus costumbres malsanas (y debo aclarar que no es lo mismo humanidad que gente; la primera es maravillosa, la segunda, estúpida).

Ya habrás notado que en mis palabras me excluyo, y es porque no soy humano, una vez lo fui, tal vez (no estoy seguro). El quién soy es distinto del qué soy. Soy un ser intermedio entre los hombres y las bestias salvajes, un eslabón (el eslabón fuerte de una cadena de sucesos aterradores). Mi nombre humano una vez fue Pedro López de Silva (no lo sé con seguridad, quizá lo inventé); en realidad ahora no tengo un nombre específico, suelo improvisar alguno si es que lo necesito, como Peter Silver o Vittorio Rommeri.

Si todo esto te parece confuso, puedes llamarme Pedro, que es como normalmente me dicen, incluso los míos (¿los míos?, ¡va!; en realidad ni ellos se parecen a mí). Ahora te debes preguntar: «Si no es humano, entonces, ¿qué es?»

Soy un Rougarou.

«¿Un qué?» Originalmente, un punto intermedio entre un hombre y un lobo, entre un animal doméstico y uno salvaje (sí, acabo de llamar a los hombres «animales domésticos»); eso que los mitos y las leyendas refieren como hombre-lobo, pero no exactamente. Como mencioné antes, no soy un hombre ni mucho menos un lobo. Soy una criatura diferente, que desde el punto de vista evolutivo se transformó en una convergencia igual a estos seres. Un ser biológico que permanece en medio de dos caminos, el de la bestia dominada por sus instintos y el de la mascota dominada por sus deseos (ahora llamé a las personas «mascotas»).

Ya te habrás dado cuenta que soy un tanto engreído, lo que te va a dar vueltas después y te hará un lío es: «si no es un humano, ¿por qué tiene personalidad?».

No la tengo, pero tú sí, y es que soy un empatha, copio las personalidades de otros (quizá las magnifique), eso significa que tú eres la engreída (¿que me disculpe?, ¿por qué lo haría?, ¿tú lo harías?).

No, tú no lo harías. Sabes, en este momento también tengo un apetito sexual aumentado, ¿qué dices?

 

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Si mi corazón fuera arrancado de mi pecho...