lunes, 29 de agosto de 2011

The Ilithiologist (10): El hombre como lobo para el hombre, el lobo como hombre para el lobo 2

The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
 2milX, Gusama

The Ilithiologist (El Ilitiólogo): personajes, nombres, ilustraciones, logotipos, isotipos, imagotipos, historias, diálogos, el relato, así como sus características y toda indicia relacionada son, a menos que se indique lo contrario, propiedad de Gusama Romero. Se permite compartir, copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente la obra sin fines de lucro; debiendo reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor. No se permite la alteración, transformación ni obras derivadas sin consentimiento previo. Las historias, personajes e incidentes son ficticios por lo que cualquier parentesco con la realidad es meramente coincidental o simulado. Los personajes por su carácter imaginario no son ni humanos, ni dioses, ni hombres, ni mujeres, no tienen edad ni cualquier otro atributo; sólo son efigies de ello, por lo que su comportamiento e ideología no corresponden a la realidad ni pueden ser condicionados a ella. Advertencia: El contenido puede ser perturbador para cierto público sensible por lo que se recomienda discreción y amplio criterio. Hecho en Hiperbórea. 


The Ilithiologist (El Ilitiólogo)
Capítulo 10: El hombre como lobo para el hombre, 
el lobo como hombre para el lobo, pt. 2
Por Gusama:

«¿Qué pasa en el mundo?, ¿se ha vuelto loco o soy yo quien ha perdido la cabeza? Esto no puede ser, pero lo veo, los sentidos no engañan, pero no sé que creer.

»Él se ha convertido en un lobo, pero no totalmente. El término correcto es terántropo. Mitad hombre, mitad bestia.

»Las ramas se rompen cuando pasan. Los árboles crujen cuando la bestia los arrasa, sobre sus cuatro patas enbiste al otro, al humanoide que hace unos segundos fue humano, el siempre joven Sylvester Peterson.

»Los monstruos pelean entre sí, chocan con ola de violencia. Sus garras y mandíbulas atacan.

»Los monstruos aparecen como mensajeros de calamidades venideras. Las bestias se presentan cuando perdimos toda razón. Abrazo fuerte a la señorita Bocanegra intentando aferrarme a ella y al mundo real».

...

El mundo, años 30:

En aquella época vivía en una mansión rodeada de supersticiones, magia siniestra, música jazz en los callejones, racismo y una creciente crisis económica. Pronto la humanidad se enfrentaría de nuevo a guerras terribles.

En unos años viajaría a Europa paraa unirme al conflicto bélico buscando descargar mi naturaleza violenta contenida. Ya antes había combatido en guerras humanas, durante la Gran Guerra me convertí en un caudillo de la Revolución Mexicana; cien años atrás participé, todavía era un niño, en su independencia al tiempo que mis familiares en España combatían contra Napoleón Bonaparte.

Pero todavía no, aún faltaban años para enlistarme; en ese entonces vivía como un acaudalado ricachón de Nueva Orleans al lado de mi bella esposa: Lourdes Zerra del clan Ferrum, la más poderosa estirpe de mi especie. En aquellos días me hacía llamar Peter Argento.

Quizá ahora deba explicar: según se dice, los «hombres-lobos» o «Rougarous», procedemos de un ancestro común: Madre (ella es una especie de diosa, la diosa de la noche y de la luna). Ella tuvo seis hijos, nosotros nos agrupamos en manadas o familias procedentes de estás seis líneas principales. Comúnmente se les nombra como los metales correspondientes a los siete planetas alquímicos (Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter y Saturno), siendo Madre la Luna y la Plata y sus hijos los otros metales (Mercurio, Cobre, Oro, Hierro, Estaño y Plomo). Como para mí esto es mera mitología, decidí ponerme nombres derivados de Madre: Silver, Silva, Sylvester, Silvano, Argento, Argentum, Platas, etc. Esto ha molestado a los más conservadores, creyentes y fanáticos del clan del Cuprum, siendo entonces su líder el aristócrata ultraderechista Cronin.

Cronin y yo nos conocimos en 1937. Llegó desde Inglaterra como un pastor protestante, un cordero; pero en realidad era un inquisidor despreciable, un lobo.

Lourdes y yo, por órdenes de su padre (el reverendo Padre) le dimos a él y a su familia albergue en nuestra casa.

Los detalles de cómo creció el conflicto entre nosotros son todavía borrosos para mí. Verán, debido a mi largo periodo de vida, relegué pasajes de mi historia  a un «segundo plano», los oculté de mí mismo, los reprimí. Exiliarme y casi morir ayudaron a cubrir esas memorias, las cuales recientemente y con esfuerzo recupero.

Visualizo mi casa y a mi pareja recibiendo con los brazos abiertos a Cronin, su esposa y seis vástagos. No… esperen, esos cachorros no eran suyos… Recuerdo la sangre y el llanto, yo con una antorcha y Cronin con una daga…

…Una masacre en la mansión. La lluvia cayendo y la sangre diluyéndose en mis garras. Yo sentado en el patio gritando y prometiendo venganza.

...

Me lanzo contra él y con mis garras ataco sus ojos, gruñe y muerde ferozmente.

«Papá, papá cuéntanos un cuento».

Intento girar sobre mi torso, firmemente prensado por sus fauces.

«Había una vez una niña que vivía cerca de un bosque…»

Más allá del pasto  y los tirones de mi ropa quemados por el calor de mi transformación, miro al Doctor Luis abrazando a la chica, alrededor se forman algunas llamas. La mujer se separa de su aferrado protector, se agacha, toma la escopeta y dispara.

«¿Por qué tienes los ojos tan grandes?»

La ráfaga atraviesa mi vientre y perfora también la yugular de Cronin, me suelta.

«Para mirar la verdad de cerca».

Ya en el suelo, concentro toda mi fuerza, todo mi odio, toda mi furia, todo mi amor, en mi garra… Golpeo, mi brazo atraviesa su cuello.

Cae y con su aliento debilitado dice:

—¿No notas lo que la humanidad hace para destruir nuestra raza?, ¿y ahora tú te atreves a intentar aniquilarme?

—Tú me mataste, ¿acaso no es justo tomar también tu vida?

—Te volvías débil hermano, te alejabas de tu esencia… ¿Amor?, ja, el más mísero invento humano…

—¡Dices alejarte de la humanidad, regresar a la naturaleza, pero sigues hablando como hombre, una bestia aprisionándose al lenguaje, sin poder renunciar completamente!

—Así como tú hermano, tú eres quien se aleja de su especie, intentando ser algo que jamás fuiste. Recapacita, mátame y aléjate de las debilidades humanas, vuelve a ser el demonio que eres… sé como yo.

—No soy como tú…

—¿Lo ves?, eres débil…

Comienzo a regresar a mi forma humana, pero me detengo, no permito que mi piel, por el bello crecido, cambie de color; sonrío, los lobos no pueden hacerlo.

Tomo con mis manos su hocico… Ahora lo entiendo, soy humano, pero también soy un monstruo… Separando sus fauces rompo su mandíbula. Cronin muere. En parte venganza, en parte justicia, en parte maldad, en gran parte un bien.

La noche cae sobre el bosque, a lo lejos entre el brillo de las estrellas miro la hermosa luna creciente.

...






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Si mi corazón fuera arrancado de mi pecho...