Capítulo 13: 狼男ビュペルボレアン, pt. 3
Por Gusama:
«En 1944 un grupo de nuestra especie se unió a los nazis (esto no es extraño, pues los miembros de mi familia, el clan Ferrum, estuvieron relacionados con el franquismo en España y el fascismo italiano, el mismo Pedro se unió a los Aliados para combatir en la guerra; es por nuestra sed de sangre y violencia). Sin embargo, en Alemania fue donde más daño se causó… el símbolo que usa el hombre en frente a mí es una variación de un emblema nazi.
»—“Porque el hombre y la bestia tienen la misma suerte: muere el uno como la otra; y ambos tienen el mismo aliento de vida. En nada aventaja el hombre a la bestia, pues todo es vanidad”*—le oigo susurrar, tiene un peculiar acento alemán—. Por suerte existo yo.
»No le noto acercarse, me golpea, y a penas falla darme con la espada. Me transformo y lo ataco; los cuerpos de los Kin arden en llamas al hacerlos explotar, en parte como un ritual de nuestra especie, pero sobre todo, como arma. Él se mueve rápido, y ataca con su espada, lo noto, es de plata al igual que su armadura (¡estúpido crédulo espectador de películas americanas!); sin embargo, no es lo suficientemente veloz ni fuerte. Mi sangre proviene del Padre de Hierro, hijo directo de nuestra Madre; somos amos de Europa, somos guerreros innatos y valientes. No hay nada que pueda este blandengue hacer contra mí.
»—Tienes un demonio, mujer y quiere matarte, permíteme otorgarte la gracia de Dios —comienza a hablar como un fanático, yo los detesto y les devoro.
»Con mi garra golpeo su cabeza y le arranco el yelmo; él cae, pero inmediatamente se incorpora. Su rostro, su rostro es como ninguno que haya visto antes… saca una pistola… ¿qué sigue? ¿Balas de plata? ¡Imbécil!; no se lo permito y lo embisto. Toma el arma, ¡maldita sea!, quizá me le acerque demasiado… Un momento, ¿por qué se apunta al cuello?, se inyecta algo, sus ojos, sus horribles ojos…
»Me arroja contra la pared, toma su espada y se prepara a degollarme diciendo: “Entonces salió otro caballo, rojo; al que lo montaba se le concedió quitar de la tierra la paz para que se degollaran unos a otros; se le dio una espada grande”.** Entonces yo también rezo:
»—Pedro…
«Se detiene, me mira, agrega: “Llévame con él, engendro”».
...
* Eclesiastés 3:19.
** Una Revelación a Juan 6:4.
...
Su pelaje gris con rayos rubios está manchado con sangre, presenta el estado intermedio de transformación. Aparto a Zaira y miro al doctor, esperando que interprete mi orden de salir. Lo hace, se aleja corriendo con la joven, quien mira desconcertada al hombre en la ventana. Tomo a Daleth y rompo sus ataduras.
El hombre no parece sorprenderse de mi fuerza. Su cara luce deformada, muestra grandes cicatrices y prácticamente no tiene nariz. Sus ojos están inyectados en sangre.
La batalla se desarrolla inmediatamente, de la ventana al cuarto y de allí al cuarto contiguo. Una pareja mira consternada, sin poder huir mueren por la espada del loco.
Su globo ocular explota al contactarlo con un puntapié; sin embargo, no grita. Suelta la espada y de su cinturón saca cuchillos los cuales me avienta. ¿Plata? ¡Ja, como sí me afectase!, incluso suelo llevarla en mi nombre.
Levanto la cama de la habitación en donde nos encontramos y se la arrojo. Sale expulsado a través del muro, cayendo tres pisos a un callejón. Mientras bajo, aumento mi tamaño. La madera del hotel arde. El loco se inyecta algo, su musculatura también aumenta.
Una ligera lluvia cae en Tokio, la luna está llena y mi deseo de violencia está en auge…
En mi mano tengo su espada, ¿y él que tiene?; una cara atroz y músculos que rompen su armadura, mostrando su piel explotando en llagas.
Me golpea y me expulsa hacia la otra acera. Costillas rotas, las odio. Los habitantes miran aterrados. Luis y Zaira me observan a unos pasos con ojos desorbitados. Arriba Daleth, desnuda y en forma humana igualmente me ve. Me río del loco, me ha golpeado y herido, pero me he quedado con su cabeza, se la he cortado de un tajo.
Regreso a mi forma humana (¡que va!, a estas alturas y con frecuentes transformaciones solamente parezco semihumano), con mal gusto pateo su cabezota contra su cuerpo alterado con esteroides.
Me acerco a su armadura, la registro, veo su pistola de inyecciones y una bolsa de cuero con varios frascos con un líquido bermellón. Le arranco su armadura. De entre ella encuentro un texto: está en alemán y dice: “Mata a Peter de Silva” (uno de mis alias).
Miro a mi nueva manada, sabemos que tenemos que huir, sabemos que debemos ir a Alemania; mala noticia, la odio.
...
Notas del PhDr. Hacksaw:
«Odio romper la atmósfera narrativa, pero debo aclarar que no salimos inmediatamente de Japón, primero fuimos arrestados. A Bocanegra y a mí nos interrogaron, dijimos un montón de mentiras. Pedro y Daleth, escaparon y se dirigen a China para comenzar el viaje hasta Alemania. Bocanegra decidió hacerle una visita más al Dr. Imagawa, algún ajuste en su prótesis. Mientras yo aproveché para investigar un poco. Resulta que hace unos días llegó un “Gaijin” alemán a tierras orientales. Se llamaba Wilhem Prutzmann, y lo interesante es que voló desde México, supongo que nos seguía. Fue declarado desaparecido dos días antes de nuestro arribo y tenía una orden de arresto y extradición a su país.
»Corroboré la identidad al llevar muestras de su sangre al Dr. Imagawa, su conocimiento fue de gran ayuda en mi investigación. Cuando analizó la sangre y posteriormente el suero, se impresionó, pues contenía un ADN similar al canis lupus, pero superior a éste; era pues una droga experimental para aumentar la fuerza, una especie de “suero del hombre-lobo”. Deduzco que Prutzmann pertenece a una organización secreta neonazi que saben de la existencia, tan celosamente guardada, de la especie de Pedro y Daleth (quien se supone es su hermana, pero aparentemente no sanguínea, sino solamente de manada; esto hizo molestar a Bocanegra, ¿estará celosa?, eso significaría que se ha enamorado de Pedro, recordaré investigarlo). Tienen un interés especial en nuestro peludo amigo y aparentemente quiere cazarle.
»Mi hipótesis es ésta: de alguna forma esta organización logró “robar” la fuerza de los rougarou y aplicarla a sus soldados, no sin severos daños colaterales. Son una grupo elite de fanáticos religiosos cazadores de monstruos. Sin embargo, como es mi costumbre, esperaré a los hechos, que seguramente me impactaran. Por ahora es necesario tomar un vuelo».




